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Enf. Anest. Vol.5 Nº 1 2020
Dra. Rosamaría Alberdi Castell. Diplomada en Enfermería, Licenciada en Psicología, Poeta.

Dra. Rosamaría Alberdi Castell. Diplomada en Enfermería, Licenciada en Psicología, Poeta.

Enferm. anest.-reanim. ter. dolor (Internet) Vol.5 nº1 2020 / ISSN: 2529-9670

Autora: Ballesteros Barrado, A.1

1. Directora de ASEEDAR-TD Edición digital.

 

Diplomada en Enfermería, Licenciada en Psicología, Poeta. Máster en Salud Pública (Universidad de Antioquia, Medellín. Colombia) Máster en Liderazgo y Gestión de los Servicios de Enfermería (Universidad de Barcelona), Máster en Cognición y Evolución Humana (Universidad de las Illes Balears) y Máster en Prácticas de Mediación en Organizaciones (Universidad de Barcelona).

Ha dedicado casi toda su vida profesional a la docencia, ejerciendo en las Escuelas de Enfermería de las Universidades de Barcelona, Autónoma de Madrid, Nacional de Educación a Distancia, Sevilla y en las Facultades de Enfermería y Fisioterapia y de Medicina de las Illes Balears.

Desde 2000, es profesora titular de la Universidad de les Illes Balears, en la que imparte las asignaturas de, Bases conceptuales y profesionales, Ética y Gestión de Servicios en la Facultad de Enfermería y Gestión clínica en la Facultad de Medicina.

Entre los años 2004 y 2013 se dedicó a la actividad política, siendo consejera en el Consell de Mallorca y diputada en el Parlamento balear. Fue secretaria de relaciones Institucionales (2005-1009) y Secretaria de Organización (2009-2013) de la ejecutiva autonómica en la dirección del Partidos Socialista de les Illes Balears (PSIB-PSOE). Su trabajo legislativo se centró en las áreas de educación y sanidad.

Desde noviembre de 2017 a febrero de 2020, fue Decana de la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de las Illes Balears. Desde febrero es la Vicedecana de la misma Facultad.

Sus principales líneas de trabajo han sido y son el desarrollo de la profesión enfermera, la ética del cuidado y el género.

Ha trabajado especialmente la relación entre la enfermería como profesión altamente feminizada y su relación con el desarrollo de la misma. Últimamente profundiza en el tema de la competencia política de las enfermeras y en los sistemas de mediación y prevención de conflictos en las organizaciones sanitarias

Autora de un buen número de publicaciones, artículos y poemarios. Participa, de manera regular, en actividades de formación continuada, Jornadas y reuniones profesionales,

A lo largo de su carrera, he recibido diversos reconocimientos entre los que se encuentran el Premio “A prop teu” del Colegio de Enfermería de Barcelona (2004), el nombramiento como Académica de Honor de la Academia de Ciencias de la Enfermería de Vizcaya (2014), el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Murcia en 2016. El primero, de la historia de la enfermería española. Hecho del cual, nos hicimos eco en nuestra editorial del nº 2 volumen 1 del año 2016, ni por asomo pensé nunca, tener el honor de entrevistar a una referente enfermera de nuestra historia más reciente.

Recibió también el accésit del Premio María Plaza concedido por el Partido Socialista de les Illes Balears (2017) y el Premio Florence Nightingale concedido por el Colegio de Enfermería de las Illes Balears, en mayo de 2017.

Autora del blog: Rosamaría Alberdi, disponible en http://www.rosamariaalberdi.com/

Es difícil resumir en unas pocas líneas toda la trayectoria profesional de la Dra. Alberdi, lo que sí es fácil de hablar, es de su cercanía, su apoyo incondicional a nuestra profesión y el enorme cariño con el que lo hace. La disponibilidad en estos momentos de confinamiento fue absoluta, proponiéndome una videoconferencia-café de la cual queda constancia en el siguiente relato:

 

ASEEDAR-TD. Dra. Alberdi, en su Blog señala, que cuando escribes un texto, este es exclusivamente tuyo, pero y cito textual “Cuando este texto es leído por otra persona, ya es también, para siempre, suyo: lo posee y la posee”. ¿Qué se siente al compartir su obra y dejar que otros la posean, haciéndolas así un poco propias?

R.A. Se siente satisfacción. Cuando algo que es mío, hecho con pasión y con cariño, otro lo puede hacer suyo, siento que así es como tiene que ser. Cuando compartes ese escrito ya no te perteneces sólo a ti.

Y esto no sólo ocurre con los poemas. Sino también con el resto de publicaciones, por ejemplo, con los artículos. Parto de la idea de que el pensamiento individual, es, en realidad, el reflejo del pensamiento colectivo. Cada persona, bebe de distintas fuentes y se va nutriendo de ideas ajenas y, a la vez, las une a las suyas y las va haciendo crecer. Es como si las ideas que nos transmitimos unos a otros, van madurando hasta que llega el momento en que alguien puede escribirlas. Las convierte en texto y ese texto entra, nuevamente, en la rueda de intercambio.

Además, en la poesía se añade otra cuestión, que tiene que ver con la capacidad de nombrar que posee. A mí, especialmente la poesía me ha ayudado y me ayuda siempre a nombrar y a nombrarme. Me ayuda a ordenar el caos interno que, sin ella, puede que me desbordara. 

Además, parece claro que, muchas veces, lo que hace sufrir es no encontrar las palabras para decir lo que queremos o sentimos y en esos casos, la poesía es especialmente importante porque, a su través, encontramos las palabras que nombran.

Cuando el que lee hace suyo un poema, lo interpreta y le resuena desde su propia perspectiva, desde su vivencia, que no es necesariamente, la que inspiro el poema a quien lo escribió. Por eso la poesía es tan grande, porque se adapta a quién la necesita. En realidad, ahora que lo pienso, actúa como hacen los cuidados.

 

ASEEDAR-TD. Dos ambientes entre el cuidado y la poesía, ¿Cuál es más Rosamaría? ¿Podría coexistir el uno sin el otro?

R.A. Ambas son una expresión de mí, pero mientras que La poesía es una herramienta, el cuidado es un valor, un objetivo en la vida.

Eres la persona que está detrás de todas las facetas, pero hay diferencias. Voy a intentar explicar cómo lo veo.  Por ejemplo, cuando doy una conferencia expreso una faceta del caleidoscopio que soy. Expreso mi conocimiento, mi pensamiento, en relación a algo. Pero la poesía soy yo. Cuando escribo poesía, allí están todas las facetas de mi personalidad

Tanto es así que hay una diferencia entre la voz catalana y la voz castellana de mis poemas. Yo escribo indistintamente en ambos idiomas, pero la voz poética castellana es más ligera, más irónica, más bromista, en cambio la voz catalana es más seria, más profunda. Puede que eso tenga que ver con el genio de cada idioma ya que sus características, configuran, sin duda, la manera de escribir con él.

Pero volviendo a su pregunta, la verdad es que cuando hablo del cuidado estoy hablando de poesía, y cuando hablo de poesía estoy hablando del cuidado y por tanto, no podría coexistir el uno sin el otro.

 

ASEEDAR-TD. Usted se ha dedicado varios años a la política, además, entre sus líneas de trabajo, se encuentra la competencia política de las enfermeras, me gustaría si puede diferenciar; ¿Qué es lo importante, que las enfermeras no involucremos más en el mundo de la política, entendido como implicación en los distintos partidos políticos o por el contrario, independientemente de nuestra ideología, nos impliquemos en las políticas públicas de acción social?

R.A. Creo que lo importante es aportar la “mirada enfermera”, de la que nosotras somos el soporte, en cualquier ámbito: en los partidos políticos y por supuesto, en las políticas públicas. Cuando digo “mirada enfermera” me estoy refiriendo a esa específica y única manera de entender y plantear la solución de los problemas desde el cuidado que es lo que aportamos.

Cuando hablo de que las enfermeras deben desarrollar su competencia política, lo que estoy defendiendo es que la mirada del cuidado que aportamos las enfermeras (basada en la contextualización y el empoderamiento), esté en los espacios de toma de decisiones. 

Lo defiendo porque creo sinceramente que la aportación de la perspectiva del cuidado a cualquier política (sea del tema que sea) la hace mejor y más efectiva. Y esto ¿cómo se puede conseguir? Evidentemente, participando desde un partido sea cual sea, porque lo importante no es que tenga enfermeras, lo importante es que esté la mirada enfermera. ¿Que da la casualidad que solamente la podemos aportar las enfermeras? Pues sí.

En estos momentos, se está discutiendo en las redes, que las enfermeras no están en la comisión de reconstrucción. Tienen razón. Las enfermeras, tenemos razón al querer estar, pero no porque esté la enfermera fulanita o en enfermera zutanito, sino porque la sociedad no puede privarse de esa mirada profesional. Esa mirada, ayuda a que los derechos que esa comisión debe asegurar que se recuperen, se recuperen efectivamente.

La pandemia ha obligado de suprimir derechos fundamentales (la libre circulación, entre ellos) y ahora hay que prever cómo se recuperan todos ellos. Por eso hace falta una mirada de cuidado, porque ésta es la que sabe ver qué derechos, y cómo se pueden recuperar de una forma que, a la vez, empodere a la ciudadanía 

No es que yo quiera que estén mis representantes en esta comisión. No, lo que yo deseo es que haya enfermeras, porque creo que la sociedad tiene derecho a que se aporte esa mirada en la toma de aquellas decisiones que tienen que ver con la cobertura de sus necesidades que es lo mismo que decir con sus posibilidades de desarrollo como seres humanos.

Creo que las enfermeras debemos ser muy ambiciosas en este aspecto: tenemos que decir claro y alto que no queremos estar por estar, ni por figurar, ni porque así nos ponemos medallas, sino porque a la sociedad no se la puede sustraer de esa mirada, que completa los derechos.

 

ASEEDAR-TD. Según he leído, usted se considera feminista y de izquierdas, según usted ¿Las enfermeras deberíamos definirnos igual para poder luchar para que se nos reconozca en todo nuestro valor? Entendiendo el hecho de que la mayoría de las enfermeras somos mujeres, al hablar de feminismo es más un postulado de un derecho fundamental de las personas

R.A. No sé bien cómo contestarte esta pregunta, en el sentido que a mí me saldría decir que sí, porque lo soy; pero discriminaría a muchísimas personas que no son de izquierdas. Y, a la vez, me cuesta entender a las mujeres que se declaran no feministas si eso quiere decir que no defienden la igualdad

A veces, el término feminismo se ha utilizado como un insulto. Esto es así porque toda palabra que en sí contenga una lucha contra el poder patriarcal, se intenta devaluar.

Hay partidos y grupos políticos que consideran que ser feminista es malo en sí mismo. Cuando los oigo argumentar siempre me acuerdo de una frase de Madeleine Albright  (ex Secretaria de Estado de Estados unidos, de ideología conservadora) quien consideraba que el infierno tiene un lugar reservado para aquellas mujeres que no defienden los derechos de las mujeres.

Volviendo a su pregunta, considero que las enfermeras para poder luchar, en lo que tenemos que estar todas de acuerdo es, que la manera de mirar nuestra, es lo que le importa a la sociedad.

 

ASEEDAR-TD. ¿Qué es más Rosamaría investigadora o docente?

R.A. No me considero ni tan solo una investigadora, la investigación no ha sido mi campo.

Creo que soy, fundamentalmente, una persona que teorizo a partir de observar la realidad y analizar aquello que se ha dicho para explicar los fenómenos que me interesan (la influencia del género en la profesión, la necesidad del desarrollo de la competencia política, la ética el cuidado…). Naturalmente, este método también forma parte de las técnicas de investigación, pero realmente, el eje de mi trabajo es y ha sido, la docencia.

 

ASEEDAR-TD. Es consciente que ha puesto el listón muy alto para las enfermeras con su doctorado Honoris causa, ¿qué cree que ha supuesto este hito para nuestro desarrollo profesional?

R.A. En realidad, quien puso el listón alto fue la Dra. Pilar Almansa, que fue la persona que consiguió que me dieran el doctorado. Quiero decir que yo tuve la suerte enorme, que nunca agradeceré de manera suficiente, que ella considerara que mi trayectoria profesional justificaba un doctorado.

La verdad es que el listón respecto a lo que aportamos las enfermeras, lo hemos ido poniendo alto entre muchas personas. Por eso, ahora mismo, podría citar a tres o cuatro enfermeras, cuyas trayectorias profesionales merecen sobradamente un doctorado honoris causa.

Con esto, no me quiero quitar mérito: la Dra. Almansa convenció a la Universidad de Murcia para que me otorgara ese honor, pero lo hizo sustentándose en mi trayectoria académica y profesional

Para ilustrar lo que quiero decir siempre pongo el ejemplo de las torres humanas, de los “castells” que se hacen en Catalunya. En estos castells, la figura que sube arriba es el enxaneta (normalmente es un niño o niña pequeño, de poco peso) El/la anxeneta sube, levanta la mano y es, en ese momento, cuando el castell se da por realizado. ¿Es más valioso el enxaneta que cualquiera de las personas que han hecho posible que pudiera subir?  No lo creo: el castell se ha levantado entre todos.

Por supuesto, no le quito mérito al enxaneta porque tiene que ser ágil, equilibrado y valiente… pero tampoco se lo quito a cada uno que ha dado soporte al castell, permitiendo que el enxaneta suba.

Desde el principio y así sigue siendo, he vivido mi doctorado como que la profesión en su conjunto consiguió llegar a un proceso, a un punto de normalización, por el que habíamos luchado muchas, muchas enfermeras y desde hacía muchos años.

 

ASEEDAR-TD. ¿Considera que actualmente a las enfermeras se nos está formando adecuadamente en las universidades para la implicación en las políticas públicas de acción social?

R.A. Creo que estamos iniciando ese camino pero ya hay facultades, como la Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de las Illes Balears.  La nuestra, que se lo plantean como un tema importante y lo incluyen en sus asignaturas de forma transversal o incluso ofreciendo asignaturas optativas cuyo objetivo es, precisamente, el desarrollo de la competencia política.

 

ASEEDAR-TD. No sé si coincidirá conmigo, que otro gran hándicap pendiente por parte de las enfermeras, es la participación en los medios de comunicación, a su entender ¿Qué nos falta, por qué fallamos, en esta premisa tan fundamental para hacernos oír, para dar visibilidad al trabajo enfermero?

R.A. Es un tema que me ha preocupado siempre. ¿Por qué tenemos miedo? La cuestión es que las enfermeras hacemos aportaciones valiosísimas: programas de prevención, de educación para la salud, desde unidades especiales como cuidados intensivos o enseñando a la población a vivir después de un trasplante, por ejemplo. Pero, además, hacemos aportaciones valiosísimas en el cuidado diario. Si eso es así ¿por qué no creemos que a la sociedad le pueda interesar esto? O ¿por qué no le interesa a la sociedad esto? ¿Quién nos ha convencido de que esto no es importante?

Yo creo, que la cuestión está aquí; en reconocer lo extraordinario de nuestro trabajo cotidiano.

Hace poco hablaba de esto en un curso de postgrado y les proponía que cuando se fueran a su casa, después de su jornada laboral, intentaran destacar tres cosas fundamentales que han hecho en su tiempo de trabajo. Si lo hicieran, se darían cuenta que cada día hacen cosas que cambian la vida de las personas.

Nosotros somos una profesión feminizada y orientada a la acción que no tiene un entorno de trabajo que le facilite reflexionar sobre lo que hacen, compartir sus experiencias con otras colegas.

¿Dónde se pasan la información las enfermeras de los pacientes? ¿Dónde reflexionan?  ¿Con qué tiempo reflexionan sobre lo que han hecho? ¿Dónde se encuentran las enfermeras? ¿Dónde está el espacio para que las enfermeras puedan valorar qué están cambiando en la situación de salud de esta persona?

 

ASEEDAR-TD. ¿Considera que ha hecho falta en los comités o consejos del gobierno más presencia de enfermeras ante la crisis sanitaria sobrevenida por el Covid-19? ¿Cree que dicha presencia hubiese determinado una toma de decisiones diferente?

R.A. La respuesta es un sí taxativo y por las razones que ya he ido explicando.

 

ASEEDAR-TD. Este 2020, tenía que haber sido un año de celebración para las enfermeras, por desgracia, se ha visto empañado por la pandemia y ciertamente se nos ha visibilizado, pero no de la manera deseada, ése tan ansiado reconocimiento es agridulce, ¿Cómo se le ocurre que podremos canalizarlo?

R.A. ¿Cómo podemos canalizarlo? Es difícil tomar decisiones ahora mismo, cuando estamos tan cansados emocional y físicamente debido al esfuerzo que nos ha tocado hacer frente a la crisis del COVID19 pero tengo la impresión de que habrá un antes y un después.

De todas maneras, en este aspecto será muy importante el ejercicio del liderazgo profesional enfermero. Me refiero a que habrá que ejercer un liderazgo efectivo en relación a la mirada enfermera y en como demostrar a la sociedad, que esta y el ejercicio del cuidado, son imprescindibles para la sociedad: con pandemia y sin pandemia.

El consejo Internacional lleva tres años dedicando el Día de la Enfermera a demostrar la necesidad de que las enfermeras estén en los espacios donde se toman las decisiones políticas e igualmente, lo dice la OMS.

Estamos llenas de argumentos, de ejemplos y tenemos personas que son capaces de explicar todo ello. La cuestión es ¿cómo articulamos la manera de poner ese liderazgo de los cuidados en el sitio en el que se toman las decisiones? Soy optimista. Hay muchas enfermeras pensando en ello y vamos a conseguirlo porque la sociedad tiene ese derecho.

 

ASEEDAR-TD. ¿Qué les diría a todas nuestras compañeras, que han estado día a día, muchas veces con medios insuficientes, pero con un alto sentido de responsabilidad y profesionalidad, dejando al margen sus propios sentimientos, pero aportando valor a los cuidados, acompañando a los pacientes y familias en tan duro proceso?

R.A. Primero, muchísimas gracias, todas las gracias del mundo, no sé qué hubiésemos hecho sin ellas. Segundo, que se cuiden y que exijan ser cuidadas y en tercer lugar, les pediría que hagan de su experiencia y de los riesgos que han corrido, la energía para diseñar e implementar las medidas para que nunca más hacer su trabajo les exija correr riesgos.

Yo estoy dispuestísima a luchar, para que nunca se vuelvan a vivir unas circunstancias como las vividas. Mi compromiso más firme es luchar con todos los medios, para que un profesional pueda hacer su trabajo sin tener que ponerse en riesgo.

 

ASEEDAR-TD. Por último ¿Cuál es la pregunta que nunca le hicieron y que siempre le hubiese gustado contestar?

R.A. No, no, ciertamente, a lo largo de los años creo que me han preguntado de todo y ahora no se me ocurre nada, sólo dar las gracias a la Revista y, especialmente, a Toñi Ballesteros por su interés. 

 

Gracias infinitas por esta entrevista, Rosamaría Alberdi

Los que tenemos la suerte de conocerla coincidimos: Admiración ante tan gran líder, una inteligencia fresca y creativa, habilidad de palabra, una gran capacidad de trabajo y de lucha, pero a su vez sencillez y calidez en el trato…